Mensaje para la campaña “Abrazo en Familia” 2010

El “Abrazo en Familia”, programa del Departamento de Familia e Infancia de la CEV arriba este año a su vigésimo aniversario. Ese hecho nos ofrece un gran motivo par dar gracias a Dios y para celebrar con especial euforia un aniversario que para un programa de esta naturaleza es un acontecimiento de gracia. En estos 20 años de camino se han puesto sobre el tapete temas tan fundamentales que podríamos llamarlos constitutivos del ser y del hacer de la institución familiar. Tales como el rol del padre, santuario de la vida, transmisora de valores y formadora de la persona, primera experiencia de vida comunitaria; igualmente se han planteado las situaciones de violencia familiar y conflictos, pero también sobre los mecanismos familiares para la solución de tales situaciones, etc.

Sin duda alguna que poseemos en la Iglesia una doctrina capaz de transformar o renovar desde dentro la institución familiar. Para la Iglesia de Venezuela el Concilio Plenario, en su documento sobre la Familia, nos propone un ideal de Familia Cristiana y unas propuestas que creemos indispensables para el desarrollo y el bienestar de la persona, de la sociedad y de la Iglesia. Es una institución fundada y exigida por la misma naturaleza humana, allí nace la persona, allí se hace persona y aprende a convivir con las demás personas con las que se descubre solidario y corresponsable. Sus derechos y sus deberes son del orden natural y algunos del orden sobrenatural, por lo que su existencia y su misma estructura interna no dependen de ninguna decisión del orden civil. Ella es anterior a toda otra organización social.

A la familia sigue la organización de la comunidad, que no es otra cosa que una agrupación de familias. La sociedad no son simples individuos aislados y desligados unos de otros, sino que establecen sus propias reglas de convivencia, de relacionamiento y las formas y mecanismos para resolver las diferencias connaturales a toda convivencia entre personas.

La familia por ser ella misma una comunión de personas es la escuela más auténtica para la comunión y para el mutuo entendimiento. Pero al desaparecer tal comunión por deterioro de la vida económica, social o política, o religiosa, tarde o temprano se hace presente el conflicto y aunque la familia puede sacar de sus reservas morales la fuerza necesaria para superar los conflictos, necesita una cultura, un ambiente favorable y también de instituciones públicas o privadas que la acompañen y la apoyen.

Este año se ha querido presentar como tema central para el Abrazo en Familia la cuestión del conflicto intra y extra familiar. Venezuela se ha vuelto una sociedad conflictiva, violenta, agresiva, intolerante. Sabemos que esto no forma parte de nuestra cultura, sino algo que pertenece a un reciente, pero lamentable aprendizaje. No cabe duda que los modernos medios de comunicación social son poderosos vehículos de la nueva cultura y de nuevos valores; lamentablemente si se usan de forma ajena a la propia tradición y a los valores cristianos desequilibran no sólo la estructura natural, sino también el funcionamiento de la familia.

Nadie ignora que el egoísmo, el individualismo, las tensiones, los conflictos y la violencia destruyen la convivencia familiar y social, y generan la división. La comunión familiar puede ser conservada y perfeccionada sólo con un gran espíritu de sacrificio. Exige, en efecto, la disposición de todos los miembros de la familia a la comprensión, a la tolerancia, al perdón, a la reconciliación. En toda forma de desentendimiento o desacuerdo, la mejor forma para llegar a la comunión es el diálogo, que exige sacrificio y capacidad de hacer renuncias y no afincarse en posiciones irrenunciables.

La base de la buena convivencia en la familia y en la sociedad es el respeto y el diálogo. Después de un diálogo respetuoso y sereno se pueden aclarar malos entendidos y llegar a maravillosos puntos de acuerdo. Sólo el diálogo respetuoso y sereno permite superar los conflictos, mientras que el grito y la violencia verbal o de hecho los agrava.

Tenemos la esperanza que el “Abrazo en Familia” en este vigésimo aniversario contribuya a abrir los caminos del diálogo, del respeto y la tolerancia y así conseguir el don, hoy más urgente en la familia venezolana, como es la sana y cristiana convivencia familiar y social.

Mons. Ramón Linares Sandoval
Presidente de la Comisión Episcopal Familia e Infancia


(Tomado de “La Iglesia Ahora”, edición No. 269.)

Ver también: "Semana del Abrazo en Familia cumple 20 años.

31 de octubre de 2010

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