Saludo del P. Ismael Ojeda - 27 oct. 2016


Estimadas Madres Cristianas Santa Mónica de Venezuela:

Con alegría me pongo de nuevo en contanto con ustedes. Espero que se encuentren muy bien, ocupadas en las tareas domésticas, laborales y las ordinarias del trajín diario de la vida...

Sabrán que este mes ha tenido lugar en Roma el capítulo general de la Orden Agustinos Recoletos. Acaba de terminar. En él se ha dispuesto que de las ocho provincias que tenía la Orden se junten y se formen cuatro nuevas provincias.

En lo que respecta a nuestra provincia de San José se ha decidido que se junte a la de Santo Tomás y a la de Santa Rita de Brasil. De las tres se formará la nueva provincia de Santo Tomás que tendrá comunidades en España, Venezuela, Perú, Brasil y Argentina.

Esta reorganización de la Orden puede afectar en algo a la Asociación de Madres Cristianas Santa Mónica. Ya nos informarán al respecto, y de nuestra parte las tendremos al tanto. Así que procuremos que estos cambios sirvan para fortalecer nuestra comunidad de Madres Mónicas.

Así que nos da gusto fortalecer la nueva provincia uniendo las dos vicarías de Venezuela. Venezuela, Argentina, Brasil y Perú: Algo más cerca y comprometidos. Les sigo pidiendo oraciones para que la Orden se renueve de verdad según los designios de Dios para bien de las madres y de las familias cristianas, sobre todo en América: Que sepamos transmitir la fe a las nuevas generaciones.

Esa fe cristiana y católica que en algunas partes de América es duramente perseguida de diversas maneras. En fin, eso debe animarnos más para defender el Reino de Dios allá donde estemos... Estamos orando para que en Venezuela reine la comprensión y la paz entre hermanos y familias. Adelante. Unidos ante el Señor de nuestras vidas.

Un abrazo y que Dios siga estando grande con ustedes. Cariños desde Lima. Con estima personal,

P. Ismael Ojeda Lozano, oar
Párroco Sta. Rita de Casia
Miraflores - Lima
https://ismaelojeda.wordpress.com

27 de octubre de 2015

Saludo del P. Ismael Ojeda - 27 sept. 2016


Queridas Madres Cristianas Santa Mónica de Venezuela: Espero y deseo que estén muy bien al recibir este saludo mensual.

Sea este saludo la ocasión propicia para seguir dejándonos llevar por la gracia de Dios en este Año Santo de la Misericordia a fin de realizar la obra de salvación en el mundo y concretamente en las familias venezolanas y en todo el suelo patrio, pues el Padre del Cielo no quiere que nadie se pierda sino que tengamos todos vida en abundancia.

Estimadas madres mónicas de Venezuela, si no están satisfechas de cómo están aprovechado este Año Jubilar, pues todavía no se acaba esta bendición extraordinaria que vivifica nuestras familias. Ánimo y manos a la obra. Es tiempo de sembrar y lanzar la semilla a discreción...

Por aquí en Santa Rita, todo bien, hermanas, gracias a Dios. Acabo de presidir la misa de las Madres Mónicas de la parroquia. Hemos estado espiritualmente unidos a ustedes y a tantas madres mónicas de todo el mundo, sobre todo de los ministerios agustinos recoletos en América.

Pues nada, sigamos trabajando con ilusión por el Reino en nuestras familias, en nuestras comunidades parroquiales, en todo el mundo. Dios siga glorificándose en sus vidas y en sus hogares.

Por intercesión de Santa Mónica libre sus familias de todo mal. Todos los días le pedimos a la Beata M. María de San José que proteja a Venezuela y le conceda la paz.

Un abrazo y adelante. Con estima personal,

P. Ismael Ojeda Lozano, oar
Párroco Sta. Rita de Casia
Miraflores - Lima. https://ismaelojeda.wordpress.com

27 de septiembre de 2016

Oración a Nuestra Señora de Coromoto



Virgen y Madre nuestra de Coromoto,
que siempre has preservado la fe del pueblo venezolano,
en tus manos pongo sus alegrías y esperanzas,
las tristezas y sufrimientos de todos tus hijos.

Implora sobre los Obispos y Presbíteros los dones del Espíritu,
para que, fieles a sus promesas sacerdotales,
sean infatigables mensajeros de la Buena Nueva,
especialmente entre los más pobres y necesitados.

Infunde en los religiosos y religiosas
el ejemplo de tu entrega total a Dios,
para que en el servicio abnegado a los hermanos
los acompañe en sus trabajos y necesidades.

 Madre de la Iglesia, alienta a los fieles laicos,
comprometidos con la Nueva Evangelización,
para que, con la promoción humana y
la evangelización de la cultura,
sean auténticos apóstoles en el Tercer Milenio.

Protege a todas las familias venezolanas,
para que sean verdaderas Iglesias domésticas,
donde se custodie el tesoro de la fe y de la vida,
donde se enseñe y se practique siempre la caridad fraterna.

Ayuda a los católicos a ser sal y luz para los demás,
como auténticos testigos de Cristo,
presencia salvadora del Señor,
fuente de paz, de alegría, de esperanza.

Reina y Madre Santa de Coromoto,
ilumina a quienes rigen los destinos de Venezuela,
para que trabajen por el progreso de todos,
salvaguardando los valores morales y sociales cristianos.

Ayuda a todos y cada uno de tus hijos e hijas,
para que, con Cristo nuestro Señor y Hermano,
caminen juntos hacia el Padre,,
en la unidad del Espíritu Santo.
Amén.

Juan Pablo II
Guanare, 10 de febrero de 1996





11 de septiembre de 2016

Saludo del P. Ismael Ojeda en la fiesta de Santa Mónica


Estimadas Madres Cristianas Santa Mónica de Venezuela:

Con mucha alegría les mando este mensaje en la Fiesta de nuestra Patrona. Que pasen un día feliz con su familia, allá donde estén, y si pueden asistir a la misa, pues mejor.

Quiero saludar a todas las Mónicas de Venezuela, en particular a las más necesitadas de los hermanos y de Dios: Pido al Señor que sigan aumentando los coros y sobre todo el fervor y la alegría de formar familias unidas por el cariño y la fortaleza de la fe.

No me alargo más. Por si tienen más tiempo, les copio algunas oraciones de la novena de Santa Mónica y un texto de las Confesiones. Felicidades, un abrazo y que el Señor siga estando grande con ustedes. En intercambio de oraciones y con mucha estima y reconocimiento,


P. Ismael Ojeda Lozano, oar
Párroco Sta. Rita de Casia
Miraflores - Lima
https://ismaelojeda.wordpress.com





Fiesta de Santa Mónica

Oración preparatoria (de la novena)

Padre y Señor nuestro, misericordia de cuantos en ti esperan, tú concediste a tu sierva santa Mónica el don inapreciable de saber reconciliar las almas entre sí y contigo; danos a nosotros el ser mensajeros de unión y de paz en nuestros ambientes, sobre todo en el hogar, y el poder llevar a ti los corazones de nuestros hermanos con el ejemplo de nuestra vida.

Tú que hiciste a Mónica modelo y ejemplo de esposas, de madres y de viudas, concede por su intercesión la paz y mutuo amor a los casados; el celo y la solicitud en la educación de los hijos, a las madres; obediencia y docilidad, a los hijos; la santidad de vida, a las viudas; y a todos, el fiel seguimiento de Cristo, nuestro único y verdadero maestro. Te lo pedimos por el mismo Jesucristo Nuestro Señor. Amén.

Texto agustiniano

“Estando ya cercano el día de su partida de esta vida, aconteció, por tus disposiciones misteriosas, según creo, (Dios mío), que ella y yo nos hallábamos asomados a una ventana que daba al jardín de la casa donde nos hospedábamos. Era en las cercanías de Ostia Tiberina. Allí, apartados de la gente, tras las fatigas de un viaje pesado, reponíamos fuerzas para la navegación.

Conversábamos, pues, solos los dos, con gran dulzura. Olvidándonos de lo pasado y proyectándonos hasta las realidades que teníamos delante, buscábamos juntos, en presencia de la verdad que eres tú, cuál sería la vida eterna de los santos, que ni el ojo vio, ni el oído oyó ni llegó al corazón del hombre.

Abríamos con avidez la boca del corazón al elevado chorro de tu fuente, de la fuente de la vida que hay en ti, para que, rociados por ella según nuestra capacidad, pudiéramos en cierto modo imaginarnos una realidad tan maravillosa.

Y cuando nuestra reflexión llegó a la conclusión de que, frente al gozo de aquella vida, el placer de los sentidos carnales, por grande que sea y aunque esté revestido del máximo brillo corporal, no tiene punto de comparación y ni siquiera es digno de que se le mencione, tras elevarnos con afecto amoroso, más ardiente hacia él mismo, recorrimos gradualmente todas las realidades corporales, incluyendo el cielo desde donde el sol, la luna y las estrellas mandan sus destellos sobre la tierra.

Tú sabes, Señor, que aquel día, mientras hablábamos de estas cosas y, mientras al filo de nuestra conversación sobre estos temas, nos parecía más vil este mundo con todos sus atractivos, ella añadió: Hijo, por lo que a mí respecta, nada en esta vida tiene ya atractivo para mí. No sé qué hago aquí ni por qué estoy aquí, agotadas ya mis expectativas en este mundo. Una sola razón y deseo me retenían un poco en esta vida, y era verte cristiano católico antes de morir. Dios me lo ha dado con creces, puesto que, tras decir adiós a la felicidad terrena, te veo siervo suyo. ¿Qué hago aquí?” (Confesiones 9, 10).

Oración final

Escucha, Padre de bondad, nuestras oraciones, y tú que concediste a santa Mónica que con su vida, sus oraciones y sus lágrimas ganara para ti a su marido Patricio y a su hijo Agustín, concédenos, por su intercesión, que hagamos de nuestras vidas una ofrenda perenne en tu honor y al servicio de los hermanos.

Por nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo y es Dios por los siglos de los siglos. Amén.

27 de agosto de 2016
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