Testimonio de una madre cristiana


Estimado lector(a):  El hecho de estar leyendo estas líneas puede que sea voluntad de Dios, y que de esta manera reciba la ayuda de otra persona con sus experiencias y oración. Eso espero, en el nombre de Jesús, con mi testimonio.

Mi matrimonio tiene de 32 años, dos hijos y una nietica de tres meses. Tuve mi suegra viviendo siempre conmigo. Después de muchos años de tribulación, estuvimos muy unidas en oración en los últimos meses de su vida, y la quise mucho. Me dolió mucho que se fuera de nuestro lado. La extraño mucho; pero ella está con el Señor y hasta el último momento de su vida la ayudé a estar con Él. Mi esposo, siempre con un carácter muy severo, estuvo un año desempleado y con ideas sobre su vida muy negativas. Mis hijos, rebeldes. Mi hija con pareja y sin el sacramento del matrimonio; mi hijo, muy mal en los estudios. Hoy por hoy, para la Gloria de Dios, que lo alabo y lo bendigo, mi esposo ya tiene empleo. Cuando surge algún problema, él mismo dice: “con la ayuda de Dios saldremos adelante”. Mis hijos siempre están en oración, ya tenemos los preparativos de matrimonio sacramental de mi hija este año, mi hijo va bien en sus estudios y mi nietica es la alegría.

Siempre hago la oración de Santa Mónica, adicionalmente siempre estuve en mis adentros diciendo: "Sagrado corazón de Jesús, en ti confío”. El rosario diario, perseverante en la oración y, en lo posible, en la Eucaristía diaria. Tener en Secreto una comunicación con el Señor varias veces al día y decir jaculatorias: “Señor Tú lo sabes todo"; "Señor, ten compasión de mí"… Hay otras que aparecen en el libro El pequeño Secreto. Le voy a mencionar otras: "Todo por ti, Corazón Divino de Jesús", "Quédate Jesús mío en mi corazón, "Todo por Ti, Dios mío". El lema de San Juan Bosco era: "Todo para Mayor Gloria de Dios"; el de San Antonio: "Todo por ti mi Salvador"; la de San Francisco: "Mi Dios y mi Todo"; y también una niña llamada la pequeña Ana, que murió, tenía su comunicación: “Jesús, yo te amo".

Las misas de sanación y liberación me ayudan mucho. Mandar a hacer misas por la familia; la armadura de Dios todos los días. En lo posible, visitar el Santísimo Sacramento del Altar; la guía espiritual en la confesión; rezar los laudes, vísperas y las completas; darle la bendición de Dios a los hijos y familia y amigos… que la Virgen los cubra son su manto, que la Sangre de Cristo los cubra… Siempre le pido sabiduría al Espíritu Santo para todas las cosas, para hablar con mis hijos, con mi esposo y sobre mis trabajos… Todo en silencio con el Señor.

Que Dios le bendiga y le acompañe,

Lourdes

18 de octubre de 2009

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