24 de abril, Conversión de San Agustín


La familia agustiniana celebra con solemnidad el 24 de abril la fiesta de la Conversión de San Agustín, una fecha con profundo sabor pascual que recoge muy bien el proceso vivido por el santo, un recorrido auténticamente pascual que culminaría con su bautismo en la noche de pascua del 387, a la edad de treinta y dos años.

El camino recorrido por el santo de Hipona hasta la fe católica fue largo, penoso y también tortuoso. Dicen que en realidad no se puede hablar de una conversión de Nuestro Padre, sino de cinco; también podríamos verla como una sola con cinco etapas bien diferenciadas.

La primera conversión dicen que fue a la sabiduría y se produjo cuando Agustín tenía diecinueve años. Fue una conversión interior que le llevó a abandonar muchos de sus amores, deseos y proyectos anteriores y entregarse apasionadamente a la sabiduría de la mano de Cicerón y de su libro Hortensio.

La segunda conversión fue al maniqueísmo. Ansiaba la inmortalidad de la sabiduría pero se encontraba perplejo y desanimado con respecto a los filósofos de los que se hablaba en Hortensio pues estos nada decían de Cristo. Le hablaron de un tal Manes, predicador, filósofo y profeta persa del siglo tercero. Éste sí hablaba de Cristo, pero se dio cuenta que vino “a caer en manos de unos hombres de orgullo delirante”. De esta etapa dice: “los busqué con curiosidad, los escuché con atención, creí en sus palabras con temeridad, con insistencia persuadí de su doctrina a cuantos pude, con pertinacia y animosidad los defendí”. Terminó por abandonar el maniqueísmo cayendo en una profunda crisis intelectual, pensando que el conocimiento de la verdad era algo inaccesible al hombre.

Su tercera conversión fue al neoplatonismo. La lectura de libros de esta corriente serviría para iniciar de manera más diáfana el camino hacia la fe católica. “Leí en ellos, dice, apoyado con muchos y variados argumentos que en el principio existía la Palabra, y la Palabra estaba junto a Dios y la Palabra era Dios”. Claro que ni Platón, ni Plotino pensaban en el Dios cristiano cuando hablaban de este logos, pero a Agustín le entusiasmaron las coincidencias con el evangelio de Juan.

La cuarta conversión, que es la que propiamente celebramos en este día 24 de abril, es la que le llevaría al bautismo. La lectura del apóstol Pablo le serviría para dar el paso definitivo. Lo cuenta él mismo: “así pues con toda avidez, cogí las escrituras venerables de tu espíritu, con preferencia el apóstol Pablo y fueron desvaneciéndose todos aquellos problemas en que a veces me parecía descubrir contradicciones e incoherencias entre sus palabras y el testimonio de la Ley y los profetas. Y apareció ante mis ojos la verdadera y única identidad de tus palabras”. “Dirigí los ojos a aquella religión que me fue inculcada desde mi juventud y de la que estaba totalmente compenetrado. Ella me atraía sin que me diese cuenta”.

Conocida es la anécdota en el jardín de Casiciaco. ¡Toma y lee! escucha por dos veces una voz que parece venir de la casa vecina. Y lo que lee es al apóstol Pablo en la carta a los Romanos: “nada de comilonas ni borracheras; nada de lujurias ni desenfrenos; nada de rivalidades y envidias. Revestíos más bien del señor Jesucristo y no os preocupéis de la carne para satisfacer sus concupiscencias”.

Nos dice que “nada más acabar la lectura de este pasaje, sentí como si una luz de seguridad se hubiera derramado en mi corazón ahuyentando todas las tinieblas de mi duda… Me convertí de tal modo que ya no me preocupaba de buscar esposa ni me retenía esperanza alguna de este mundo”.

La conversión a la fe católica quedaría sellada con el bautismo en Millán, un 24 de abril. Todavía habría que apuntar una quinta conversión; esta desde la fe; es la conversión al monacato, a la vida de comunidad, que da origen y fundamento a la gran familia agustiniana de la que los agustinos recoletos son descendientes.

Tomado de http://www.agustinosrecoletos.es/, página de los Agustinos Recoletos de la Provincia Nuestra Señora de la Consolación

Tarde te amé (Powerpoint).

24 de abril de 2010

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