Mensaje de Cuaresma de Mons. Jorge Urosa, Arzobispo de Caracas


¡Conviértete y abre tu corazón a Jesucristo!

A los venerables sacerdotes y diáconos, a los miembros de Institutos de Vida Consagrada, y a todos los fieles de la Arquidiócesis de Caracas: Salud y bendición en el Señor.

Amadísimos hermanos:

En Cuaresma, tiempo de gracia y de salvación, nos preparamos espiritualmente para conmemorar y celebrar los sagrados misterios de la pasión, muerte y resurrección gloriosa de Nuestro Señor Jesucristo. Durante estos cuarenta días resuenan con mayor fuerza en nuestros oídos las palabras de San Juan Bautista: “Conviértanse y crean en el Evangelio” (1) y aquellas de San Pablo: “reconcíliense con Dios” (2). Ellos nos invitan a convertirnos y reconciliarnos con Dios, a intensificar nuestra vida cristiana, saliendo del pecado o de una vida cristiana mediocre y fría, para unirnos más intensamente al Señor, que es el autor y la fuente de la felicidad.

Los católicos de Caracas, con los más de mil cien millones de católicos en el mundo entero, estamos invitados a acercarnos más a Dios mediante las prácticas cuaresmales de la oración, la mortificación o penitencia, y la limosna, es decir, la más intensa vivencia de la caridad fraterna. Con la oración, tanto personal como litúrgica, alimentada con la lectura de la palabra de Dios, podremos conocer más al Señor, fortalecer nuestro espíritu, y obtener la gracia necesaria para seguir a Cristo en nuestra vida diaria. Mediante la mortificación o penitencia, nos unimos a Jesús en el desierto, aprendemos a dejar los vicios, a fortalecer nuestro espíritu mediante el dominio de nuestro cuerpo, para poder resistir a las tentaciones. Con la práctica de la limosna, es decir, la generosidad, imitamos al Señor, que nos dio ejemplo de amor hasta la muerte, y crecemos en la vivencia de la más excelsa de las virtudes, la caridad. De esta manera podremos elevar nuestro espíritu a las cosas de Dios, y dar al Señor el primer lugar que El debe siempre tener en nuestras vidas.

Cuaresma en la Misión Continental Evangelizadora

Esta Cuaresma tiene lugar cuando en nuestra Arquidiócesis de Caracas estamos celebrando la Misión Continental Evangelizadora, que es un gran proyecto de renovación espiritual y pastoral, personal, comunitaria y estructural de nuestra Iglesia. La Misión y la Cuaresma son una invitación a vivir mejor nuestra gloriosa condición cristiana de hijos de Dios, discípulos y misioneros de Jesucristo, y junto con María Santísima, miembros de la santa Iglesia Católica. Son una invitación a llevar el mensaje de Jesús a muchos hermanos nuestros que, o no lo conocen, o se han hundido en la frialdad espiritual o la indiferencia religiosa.

Aprovechemos este tiempo de cuaresma para vivir el lema de la misión: “ABRE TU CORAZÓN A JESUCRISTO”. Esa invitación es un llamado a creer en Jesús, que es el camino, la verdad y la vida; a acogerlo como nuestro Salvador, y a seguirlo escuchando y cumpliendo todos los días la palabra de Dios. Es importante que los católicos nos demos cuenta de que sólo Jesucristo puede saciar las aspiraciones y anhelos de nuestro corazón. Que sólo El, Dios y hombre verdadero, “el hijo amado del Padre a quien debemos escuchar” (3), puede darnos la verdadera felicidad. Que el camino del pecado o de una vida cristiana tibia y frágil no es el camino de la vida, de la dicha y de la paz.

Tomemos conciencia de que la raíz de las dificultades que vivimos está en una profunda crisis moral, es decir, en la nefasta presencia del pecado en nuestra sociedad y en nosotros mismos: violencia, odio, injusticia, agresión, delincuencia, crimen, desorden afectivo sexual, indiferencia religiosa. La corrupción que de varias maneras se manifiesta en la vida social del país, en el campo afectivo sexual, en el campo económico, en el campo político, es una manifestación de esa crisis moral.

Más allá de los problemas políticos, que hemos de tratar de resolver de acuerdo a la Constitución Nacional, defendiendo nuestros derechos y cumpliendo nuestros deberes, hemos de ponernos la mano en el corazón y escuchar la invitación evangélica: “conviértete y cree en el Evangelio”, que en esta Misión Evangelizadora se expresa con el lema “abre tu corazón a Jesucristo”. Además de convertirnos y reconciliarnos con Dios, ayudemos a muchos hermanos nuestros a escuchar la Palabra de Dios y a acoger la luz de Cristo, incorporándonos activamente a la Misión desde nuestra Parroquia o Escuela.

Conclusión

Amadísimos hermanos: ¡Abramos nuestros corazones a Jesucristo! Aprovechemos esta Cuaresma para asumir con seriedad nuestra fe. Asumamos de verdad nuestra adhesión a Cristo y sus consecuencias en el campo de la moral y de la práctica religiosa. ¡Seamos realmente cristianos practicantes! Acudamos todas las semanas a celebrar el Día el Señor, participando en la Santa Misa dominical; acerquémonos a los santos sacramentos de la Reconciliación y Eucaristía. Y sintamos el gozo, el orgullo y el compromiso de creer en Jesucristo, que es el Hijo amado de Dios Padre, el escogido, a quien hemos de escuchar. Asumamos el compromiso de vivir con firmeza nuestra fe, de conocerla, valorarla y defenderla, sin temores y complejos, Y de asumir también con alegría nuestra pertenencia a la Santa Iglesia de Dios, el pueblo de la vida, del amor y de la paz.

Queridos hermanos, encomendémonos a la maternal intercesión de María Santísima, Nuestra Señora de Coromoto. Con ella sintamos la alegría y la felicidad de escuchar y cumplir la palabra de Dios (4). Y al final de esta cuaresma celebremos con gran regocijo la triunfante resurrección de Nuestro Señor Jesucristo, el Rey de reyes y Señor de los Señores. Amén.

Caracas, 17 de febrero de 2010, Miércoles de Ceniza

Con mi afectuosa bendición episcopal,

+JORGE L. UROSA SAVINO,
CARDENAL ARZOBISPO DE CARACAS

Notas: (1) Mc, 1,15; (2) 2 Co 5, 20; (3) Cfr. Lc 9, 35; (4) Cfr. Lc 11,28


23 de febrero de 2010

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