Beatificados los padres de Santa Teresita de Lisieux

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Una familia santa


Textos del video:

«En mi familia comencé a saborear “la ciencia del amor”…» (Ms. A, 52 v).

Nadie comienza de cero. Las vivencias más profundas y positivas de Teresita encuentran sus raíces en el seno de su familia.
En la madurez de su vida, reconocerá agradecida: «de haberme educado unos padres sin virtud, yo habría sido muy mala…» (Ms. A, v).

«Me pregunto por qué razón me concedió Dios la gracia de pertenecer a una familia tan buena » (Cta. 172).

El adjetivo que más utiliza Teresita para calificar a sus padres es el de “incomparables”.

«Dios me ha dado -escribe dos meses antes de su muerte- un padre y una madre más dignos del cielo que de la tierra» (Cta. 261).

El padre de Teresita, Luis Martin, a los 22 años intenta entrar en el monasterio del gran San Bernardo, pero no es admitido porque no sabe latín.
De manos hábiles, elige un oficio que va con su temperamento. Se hace relojero-joyero.

Celia Guerin es una mujer dinámica, llena de realismo y buen humor. A los 19 años quiere ser monja de las Hijas de la Caridad, pero no es admitida. Tras pasar por la escuela de encajes, monta un taller para la fabricación del punto de Alençon.

Luis y Celia, después de un breve noviazgo, se casan el 13 de julio de 1858. Forman un hogar feliz. La armonía de la pareja es total. Es algo que trasciende el círculo familiar.

«Me hace la vida muy dulce -escribe Celia-. Es un santo mi marido; desearía un marido semejante a todas las mujeres del mundo. No se puede encontrar uno sobre cien que sea tan bueno como él ».

Cuando Luis habla a sus hijas de su esposa, dice: «nuestra santa madre».
Viven para los hijos. Les transmiten amor, fe, ternura, cariño. El objetivo de su educación es crear personas capaces de amar a Dios y a los hombres.

Al nacer, Teresita se encuentra con cuatro hermanas. Ya han fallecido tres varoncitos y una niña. Fueron nueve hijos en total. Vive el espectáculo maravilloso de un hogar que respira alegría, amor, fe, solidaridad.
Dios es la razón de la familia Martín – Guerin .Todos los acontecimientos los viven desde la fe, incluso los más penosos. Celia, en su enfermedad que la lleva a la muerte, derrocha fe y confianza en Dios.

«Debemos estar siempre en disposición de aceptar la Voluntad de Dios, porque Él siempre quiere lo mejor para nosotros » (Celia Guerin).

En la familia, Teresita comenzará a saborear “la ciencia del amor” de Dios y del prójimo.
«No tengo palabras para expresar el recuerdo demasiado lleno de fragancias que conservo de mis padres» ( Ms. A, 50v).

Cuando muere su madre la niña no tiene más que cuatro años. A pesar de ello, guardará recuerdos imborrables de ella. Su sonrisa y su mirada profunda quedarán grabadas para siempre.
Es tan profunda la huella materna en Teresita, que le servirá para barruntar el amor maternal de Dios: «Dios es más tierno que una madre ».

En cuanto a su padre, percibe en él un amor que sabe abajarse para amar. Luis es un hombre lleno de bondad. Tras la muerte de la esposa, «el corazón cariñoso de papá había añadido un amor verdaderamente maternal» (Ms A, 12v).
Para Teresita su padre es un santo. No le va eso de imponerse y levantar la voz. Rompe los moldes clásicos de la cultura de su época.

Tras el Dios de Teresita, está la vivencia íntima y poderosa del amor increíble de sus padres. Los grandes valores de la fe, como la gratuidad del amor; no se demuestran, se muestran. Se transmiten por ósmosis y se comunican a través de la vivencia.

Luis Martín y Celia Guerin, en la unidad y fidelidad del matrimonio, nos han ofrecido el testimonio de una vida cristiana ejemplar cumpliendo sus deberes cotidianos según el espíritu del Evangelio; criando y educando una familia numerosa a través de las adversidades y sufrimientos; manifestando su confianza en Dios y adhiriéndose a Su Voluntad.

FUERON BEATIFICADOS el 19 de octubre de 2008, en la Basílica de Lisieux, dedicada a su hija Santa Teresa del Niño Jesús, en el marco de la Jornada Mundial de las Misiones, de la cual ella es patrona.

¡Que los nuevos beatos, protejan a todas las familias y comunidades!
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(Carmelitas Descalzas de Amarales, Uruguay)
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20 de octubre de 2008
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