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Cuando Dios nos toca la puerta

¡Virgencita de Guadalupe,
cúbrenos a todos
con tu manto!

María Denisse Fanianos de Capriles|

EL UNIVERSAL
Miércoles 12 de diciembre de 2012


A todos en esta vida Dios nos toca la puerta de distintas maneras. Una de esas maneras es con "el regalo" (como lo llamo yo) de la enfermedad, porque es en esos momentos cuando solemos desprendernos de muchas cosas de esta tierra para dejar que Dios entre en nuestra vida y nos ayude a sobrellevar con paz esos momentos tan difíciles. La enfermedad nos lleva a entender (si dejamos que Dios nos acompañe en ese trance) que lo único que nos puede dar la libertad y la plena paz, en esos momentos, es abandonarse en Su Amor Misericordioso. Y así se lo digo siempre a amigos muy cercanos que han sufrido o sufren de terribles enfermedades, como por ejemplo el cáncer.

Recuerdo hace años cuando a una querida amiga, quien tiene nueve hijos, le diagnosticaron un cáncer de páncreas e hígado y el médico la mandó a su casa a preparar todo porque le daba unos seis meses de vida. Ella vivía fuera de Venezuela y yo le envié una carta diciéndole que aprovechara ese "regalo de Dios" y todo ese sufrimiento y malestar para ofrecerlo por tantas intenciones de sus hijos, familiares, amigos, etc. Esta amiga me confesó que aquella carta, que la leyó con su familia, al principio no la entendieron pero que a medida que avanzaba la enfermedad (y todo lo que trajo en consecuencia como el apoyo de su familia, de sus vecinos, etc.), les enseñó que realmente ese cáncer los había ayudado a crecer como personas y como familia de una manera extraordinaria. Les enseñó, además, a ponerse en las manos de Dios, sin dejar por supuesto de poner todos los medios científicos para curarse. Mi amiga llevó su enfermedad, y momentos muy duros, con una gran paz y al final logró curarse (muchos dicen que fue un milagro, incluyendo el médico) y allá sigue "vivita y coleando" ayudando a cuidar a sus nietos.

Otra amiga, aquí en Caracas, también sufrió un cáncer que le duró menos de un año. Ella me decía que le daba gracias a Dios todos los días por haberle podido dar un tiempo suficiente para prepararse para la muerte y para poder despedirse poco a poco de sus seres queridos. El día antes de morir conversé con ella y la paz que me transmitió fue impresionante.

Yo considero que la enfermedad es como un toque de puerta directo que Dios nos está haciendo para que le abramos nuestro corazón y nos vaciemos de nuestros egoísmos, de nuestra soberbia, de los defectos que podamos tener, para poder dejar que Él inunde nuestro corazón de ese Amor que nada ni nadie en este mundo nos puede dar. Dios nos toca la puerta para decirnos algo así como: Aquí estoy hijo mío, ven y acuéstate en mi regazo y descansa en Mí, porque conmigo nada debes temer. Muchas personas, afortunadamente, aprovechan esas tocadas de puerta para pedir perdón en la confesión; para enmendar las cosas erradas que hayan podido hacer; para demostrar gran misericordia a los demás porque saben que ellos también necesitan misericordia; y sobre todo para entender que el hombre es ¡Nada! sin Dios y que solo Él es quien nos puede ayudar a entender y sobrellevar la enfermedad de la mejor manera.

Santa Teresa de Jesús decía que: "los días de enfermedad son los que estoy más cerca de Dios". Y para quienes hemos estado enfermos esa es una verdad indescriptible. Esos momentos en que estamos mal, que no podemos movernos, que no podemos leer, casi ni hablar, cuando nos damos cuenta que nuestro cuerpo no vale nada, que no sirve para nada, lo único que nos queda es cerrar los ojos y estar con Dios, abandonarnos en Él y pedirle que nos ayude, que nos alivie ese peso tan terrible que estamos cargando. Cuando lo tenemos a Él nos asombramos entonces cómo podemos cargar sin tanto peso esa cruz tan pesada. ¡Qué diferente es afrontar la enfermedad y la muerte con visión cristiana! Sin duda el gran triunfo del cristiano es que Cristo convirtió la muerte en Vida, en esa vida eterna donde no habrá más dolor, ni más tristeza, ni más llanto...

Esta época de Adviento, en que estamos preparándonos para el nacimiento del Niño Jesús, es un tiempo propicio para abrirle la puerta a Dios y dejarlo entrar, dando muestras magnánimas de perdón, de conciliación, de arrepentimiento y de dolor por lo malo que pudimos haber hecho en el pasado. Dios nos está esperando detrás de esa puerta para que vivamos muy cerca de Él y podamos sentarnos al final de nuestra vida terrena a disfrutar el banquete celestial que nos ha prometido y que nos dará la felicidad eterna para siempre, para siempre...

Que la Santísima Virgen, hoy en su advocación de La Guadalupe (patrona de América), les dé la fortaleza y disposición necesaria a todos los enfermos de esta tierra para que puedan abrirle la puerta a Dios y así llevar con paz y serenidad su dolor. ¡Virgencita de Guadalupe, cúbrelos con tu manto y ayúdalos en estos momentos tan difíciles!

Testimonio de una madre cristiana: "Te recordamos, Manolo, cariñito mío"

P. Manuel Acarreta Rupérez
Un 17 de agosto, hace nueve años, el P. Manuel Acarreta Rupérez, joven sacerdote agustino recoleto, fue llamado a la casa del Padre. Contaba apenas 32 años de edad. En la víspera de la fiesta de Santa Mónica, compartimos las palabras de su madre, Carmen Rupérez, y el testimonio que ella nos deja en una hermosa presentación.

Yo trabajo en la empresa de un gran Amo. 
El empresario es Dios; la empresa, el Evangelio.
El salario: la alegría, la ilusión, la felicidad y la fuerza para vivir.
Hágase tu voluntad, Dios mío, en la tierra como en el cielo.
Señor, hazme como el aire: que ayude a respirar y que no me vea nadie.
Mi ideal es trabajar por el Reino de Cristo desde mi rincón, enviando la alegría de la fe al sufrimiento de la gente.
Eso es lo que busco, lo que quiero y deseo hacer hasta que Dios me lleve al cielo.
Sigue amando a Dios porque Dios a ti te sigue amando mucho.
 
Una sencilla mujer fiterana: Carmen Rupérez Pérez 
Fitero, Navarra (España)








26 de agosto de 2012

Las Madres Cristianas caminanado en la fe


Las Madres Cristianas Santa Mónica, llenas de entusiasmo y curiosidad, deseaban vivir una mañana diferente en sus vidas dejando así a un lado la rutina del diario vivir en sus hogares. Siguiendo con la revitalización y reestructuración, se dieron cita en la primera convivencia el día 9 de junio en la parroquia Santa Rosa de Lima en Maracaibo. Tras las llegada a la parroquia, el saludo y bienvenida a cada una de las hermanas para que se sintieran en casa.

Nuestra hermana Lucila como coordinadora de las Madres Mónicas iniciaba con la Oración de acción de gracias al Dios de la vida  y el agradecimiento a las presentes.  Continuaba la hermana Arelis con la invocación del Espíritu Santo y la lectura del evangelio del domingo referente al Cuerpo y la Sangre de Cristo.
Seguidamente pasaron a la cancha para realizar una dinámica de integración sobre los corazones dejando como enseñanza que debemos tener presente la necesidad del hermano para vivir unidos en un solo corazón y una sola alma dirigidos a Dios.  Después que las Madres  se comprometieron a vivir unánimes en un mismo amor  pasaron a un sabroso refrigerio.

Luego de alimentar el cuerpo las hermanas se disponían a alimentar el espíritu, con la formación de parte de nuestra hermana Jenny que les hablaría sobre las exigencias del Papa Benedicto XVI en la carta apostólica Porta Fidei con la cual ha convocado el Año de la Fe. Nuevamente las hermanas pasaban a la cancha donde la hermana Leyda las invitaba a reflexionar sobre lo que habían vivido hasta el momento y a poner en practica ciertos compromisos, para luego ponerlas en movimientos con otra dinámica.
 
Volviendo al salón y con la entrada del P. Carlos Alonso, sabíamos, según la programación, rezaría la oración por las familias. Pero además leyó la carta de Pedro donde nos invitaba a ser como Santa Mónica; mujeres prudentes que con la ayuda de Dios podíamos lograr la conversión de nuestros esposos e hijos. Ya casi para finalizar, varias madres se levantaron para dar un bello testimonio de cómo por seguir el ejemplo de santa Mónica y de rezar la oración diariamente habían conseguidos llevar a sus familias por el camino de Cristo. Finalizamos con el rezo de  la Oración de las madres por sus hijos, el agradecimientos a Dios  por todo lo vivido en la mañana y nos dimos la paz. Por intercesión de Santa Mónica, escúchanos Señor.


22 de julio de 2012


Saludo del P. Ismael Ojeda, 27 de noviembre

Estimadas Madres Cristianas Santa Mónica de Venezuela: Reciban mi saludo en este mes de noviembre y en particular en este día 27, primer domingo del Adviento.

Les deseo sinceramente a todas ustedes que vivan este tiempo del Adviento con mucha alegría y sintiendo intensamente la presencia de María, madre de los que viven y de los que creen en Cristo, su modelo de esposas y de madres cristianas. Este tiempo es particularmente mariano. Así que ojalá puedan experimentar una renovación de su sentido de maternidad en su condición de dadoras de vida a su familia y a discreción, en la Iglesia y en la sociedad.

Por si no han podido entrar al blog les copio una entrada que puede servirles de estímulo: Jessica Council, una madre generosa que dio vida a su bebé y a su esposo, entregando generosamente su propia vida. Se lo copio a continuación.

Un abrazo y feliz Adviento, preparación para la Navidad. Con estima personal, p. Ismael

Jessica Council: de la muerte a la vida
Jessica Council

Jessica Council ha demostrado cómo, de su muerte –heroica, generosa, materna–, ha brotado la vida en todo su esplendor.

Jessica Council sintió las primeras molestias en la garganta en agosto de 2010. Fue a ver el médico. Tras revisar dos veces a su paciente, declaró que no había por qué alarmarse. Pero el 22 de noviembre tuvo que ingresar al hospital por insuficiencia respiratoria. Al día siguiente, los médicos le dieron dos noticias: tenía cáncer y estaba esperando un hijo.

Mientras su esposo Clint experimentó «todas las emociones que puedas imaginarte… excepto gozo», la reacción de Jessica fue de «una mezcla de miedo y sorpresa», pensando que la amenaza recaía también en el bebé que estaba esperando.

El 25 de noviembre el hospital ofreció a la pareja la posibilidad de abortar, pero «nunca fue una opción. Eso es como el blanco y el negro». Pero ¿y los tratamientos para el cáncer? Jessica se giró hacia Clint y se negó rotundamente a aceptar la quimioterapia.

Los días pasaban y en el tercer trimestre los doctores volvieron a la carga: el niño está ya casi desarrollado, se podría hacer una quimioterapia… Jessica no lo dudó: la vida del niño era más importante.

«Ella sabía que de todas maneras iba a morir –dice Clint–. No me lo confió sino hasta casi el día antes de su muerte… pero creo que ella lo sabía y que por eso debía darle al bebé todas las posibilidades que ella pudiese». Y aunque probaron otro tipo de métodos menos ofensivos, el cáncer no cejó en su avance.

La noche del 5 de febrero, Jessica se fue a dormir con un fuerte dolor de cabeza y náuseas… y ya no se levantó. Al día siguiente, el hospital dio su veredicto: muerte cerebral.

Y entonces sucedió un pequeño milagro. Los doctores pensaban que Jessica estaba embarazada de 25 semanas, pero tras su muerte comprobaron que el embarazo sólo contaba con veintitrés semanas y media, fecha límite para sacar al bebé y ponerlo en una incubadora. ¿Coincidencia?

«Yo sólo puedo agradecer a Dios por eso, pues Jessica murió justo cuando el bebé pudo vivir fuera de su vientre», dice un emocionado Clint en la entrevista.

Y hablando de Clint, ¿cómo vivió él todo este momento? «Algunas veces es más fácil ser generoso cuando te suceden a ti las cosas, pero es muy difícil serlo cuando pierdes a quien tú más amas […] Y siendo muy sincero, debo decir que durante el primer mes tras la muerte de mi esposa no podía abrir mi Biblia o rezar». No le fue fácil.

Ahora ha superado ya ese paso… pero aún debe llorar más a su mujer. Y, sin embargo, se empieza a ver luz en el camino.

«Amigos míos, Dios debe ser alabado. No dudéis de Dios; no os enojéis con Él por mí. He sido un privilegiado por haber tenido una esposa tan llena de amor al Padre. Alegraos conmigo. Dios ha bendecido a Jessica para llevársela a un lugar de perfecta paz y sin dolor. Debo ser agradecido por el tiempo que estuve con ella más que demostrar ingratitud por las cosas que nunca hicimos juntos».

Saludo del P. Ismael Ojeda, en el día del amor y la amistad


Queridas Madres Mónicas de Venezuela: Les envío un saludo en este día de los enamorados o de la amistad. Pienso que como cristianos estamos llamados a vivir enamorados del Señor y a sentir pasión por su Reino. Ustedes como madres y esposas quieren encarnar la ternura del amor de Dios para sus esposos e hijos. Quieren ser un signo palpable de ese Amor infinito e invisible. 

Pues bien, en este día de los enamorados y de la amistad las invito a ser fieles a esa linda vocación recibida del Señor, derrochando amor en sus hogares. No se desanimen. Pues merece la pena amar a discreción a los hermanos de cerca y de lejos. 

Además, en este día de la amistad, las invito a ser amigas entre ustedes, especialmente amigas de las integrantes de su coro de oración. A continuación les copio tres comentarios escritos por madres mónicas como ustedes que toman en serio su compromiso y que disfrutan poniendo en práctica la espiritualidad de los coros de oración. Qué linda experiencia humana y cristiana ésta de la amistad. Aquí tienen el testimonio de tres hermanas suyas: Isabel, Rosa y Alicia. 


Es una nueva y muy bonita experiencia, estar en oración no solo por los míos sino también por los demás. Me ayuda a valorar más a mi familia y a quienes son mis amigas. Gracias, Alicia, por pensar en mí para formar parte del coro, y mil gracias por tus palabras de ánimo. Un beso a todas. Que la virgen María bendiga a cada uno de nuestros hogares, cariños,
Isabel


Muy bien, una experiencia bonita que nos coloca una vez más en el camino del Señor y nos da la oportunidad de pedir por otras personas. Anímicamente me he sentido bien y espero que todas estemos unidas en una misma fe. La paz del Señor esté con cada una de ustedes. Un abrazo,
Rosa Hidalgo

    
Hola, chicas: ¿Como les va con su oración? ¿Cómo se han sentido con la experiencia de orar por otros y por otras madres? El Señor nos ha reunido en esta noble misión para su gloria. Oremos el día que nos toca, según nuestro compromiso con el Señor. 
En estos días me he sentido feliz y acompañada por la oración de Rosita, Évelyn, Julianita e Isabel. Hoy rezará por nosotras Alejandra, mañana me toca a mí y el sábado a Maxi. Vamos caminando juntas al encuentro con el Señor. Con muchísimo cariño,
Alicia

Bien, queridas madres mónicas de Venezuela, no les quito más tiempo. Que sigan pasando un lindo día: de los enamorados y de la amistad. El Señor se vale de todo para hacernos crecer en el amor y la amistad, logrando así ser más felices. Un abrazo y que Dios me las bendiga, p. Ismael

14 de febrero de 2010

Testimonio (2)

Desde que santa Mónica llego a mi vida, mi familia encontró la paz... Mi marido era un hombre golpeador e infiel, con una mujer que no solamente nos robaba su cariño, sino también acompañada por el maligno, durante años lograba que mi marido negara esa relación y me golpeara incansablemente para que yo creyera en su mentira... Mis hijos pasaron una infancia muy triste... Cuando yo conocí a santa Mónica, mis pedidos de auxilio fueron escuchados... Mi marido cambió, hoy es otra persona... Y yo después de quince años logré que en mi hogar haya paz... El bien pudo ante tanto mal... siempre le estaré agradecida y cada día le imploro que el maligno no vuelva a mi hogar de la mano de esa malvada mujer... Le pido que me cubra con su manto para que esa malvada mujer no vuelva a hacernos daño... Gracias santa Mónica...

Liliana

01 de septiembre de 2010

Testimonio de una madre cristiana


Estimado lector(a):  El hecho de estar leyendo estas líneas puede que sea voluntad de Dios, y que de esta manera reciba la ayuda de otra persona con sus experiencias y oración. Eso espero, en el nombre de Jesús, con mi testimonio.

Mi matrimonio tiene de 32 años, dos hijos y una nietica de tres meses. Tuve mi suegra viviendo siempre conmigo. Después de muchos años de tribulación, estuvimos muy unidas en oración en los últimos meses de su vida, y la quise mucho. Me dolió mucho que se fuera de nuestro lado. La extraño mucho; pero ella está con el Señor y hasta el último momento de su vida la ayudé a estar con Él. Mi esposo, siempre con un carácter muy severo, estuvo un año desempleado y con ideas sobre su vida muy negativas. Mis hijos, rebeldes. Mi hija con pareja y sin el sacramento del matrimonio; mi hijo, muy mal en los estudios. Hoy por hoy, para la Gloria de Dios, que lo alabo y lo bendigo, mi esposo ya tiene empleo. Cuando surge algún problema, él mismo dice: “con la ayuda de Dios saldremos adelante”. Mis hijos siempre están en oración, ya tenemos los preparativos de matrimonio sacramental de mi hija este año, mi hijo va bien en sus estudios y mi nietica es la alegría.

Siempre hago la oración de Santa Mónica, adicionalmente siempre estuve en mis adentros diciendo: "Sagrado corazón de Jesús, en ti confío”. El rosario diario, perseverante en la oración y, en lo posible, en la Eucaristía diaria. Tener en Secreto una comunicación con el Señor varias veces al día y decir jaculatorias: “Señor Tú lo sabes todo"; "Señor, ten compasión de mí"… Hay otras que aparecen en el libro El pequeño Secreto. Le voy a mencionar otras: "Todo por ti, Corazón Divino de Jesús", "Quédate Jesús mío en mi corazón, "Todo por Ti, Dios mío". El lema de San Juan Bosco era: "Todo para Mayor Gloria de Dios"; el de San Antonio: "Todo por ti mi Salvador"; la de San Francisco: "Mi Dios y mi Todo"; y también una niña llamada la pequeña Ana, que murió, tenía su comunicación: “Jesús, yo te amo".

Las misas de sanación y liberación me ayudan mucho. Mandar a hacer misas por la familia; la armadura de Dios todos los días. En lo posible, visitar el Santísimo Sacramento del Altar; la guía espiritual en la confesión; rezar los laudes, vísperas y las completas; darle la bendición de Dios a los hijos y familia y amigos… que la Virgen los cubra son su manto, que la Sangre de Cristo los cubra… Siempre le pido sabiduría al Espíritu Santo para todas las cosas, para hablar con mis hijos, con mi esposo y sobre mis trabajos… Todo en silencio con el Señor.

Que Dios le bendiga y le acompañe,

Lourdes

18 de octubre de 2009
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